Los tres efectos de un trauma, el dolor que elegimos y qué es un hábito de verdad

Los tres efectos de cualquier trauma

Las situaciones traumáticas que vivimos en la infancia son muy variadas y cada persona las registra de manera distinta. No obstante, siempre que experimentamos un trauma, hacemos tres cosas: Transferimos la tensión al cuerpo. Sustituimos los sentimientos placenteros de amor, por emociones perturbadoras de miedo. Creamos una imagen para intentar comprender lo sucedido.

Cuando somos niños no comprendemos que nuestros padres nos hagan daño. A fin de cuentas, lo son todo para nosotros y dependemos completamente de ellos para sobrevivir. Por eso, cuando nos lastiman, tendemos a disculparlos y protegerlos instintivamente. Esta dinámica opera a nivel inconsciente y es universal. Por ejemplo, cuando una madre suspende repentinamente la lactancia de su hijo, este siente que el ser que más le quiere y al que más ama en el mundo, le está abandonando y dejando sin alimento. Para reconciliar esta contradicción, el niño busca una explicación y crea una imagen en su mente que dice algo así como: «Amar equivale a ser abandonado».

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

El maestro espiritual Buda Gautama dijo hace miles de años lo siguiente: «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional». Esta frase encierra una gran sabiduría. En lugar de considerar el sufrimiento como algo inevitable e inherente a la condición humana, nos invita a mirar dentro de nosotros mismos. Nos sugiere que el dolor puede ser un recurso del cual podemos aprender lecciones para crecer en sabiduría y amor.

Si no gestionamos nuestro dolor interno y, en cambio, nos identificamos completamente con él, terminamos sufriendo. El sufrimiento nos hace sentir víctimas y nos conduce a pensar que algo o alguien puede salvarnos de nuestra desdicha. Quizás un nuevo medicamento, que otro cambie su forma de ser, que nos toque la lotería, que nos asciendan en el trabajo, encontrar una pareja…

Los acontecimientos externos pueden aliviar nuestro dolor por un tiempo. Sin embargo, para encontrar la verdadera felicidad tenemos que cambiar nuestra base emocional —la vibración interna— y afrontar nuestro malestar con responsabilidad. Recuerda siempre que estás más que capacitado para enfrentar cualquier situación, por muy difícil o dolorosa que parezca, y salir fortalecido de ella.

Qué es un hábito

Un hábito es una costumbre arraigada, algo que hacemos de forma frecuente. Los hábitos pueden ser positivos o negativos, según nos beneficien o nos perjudiquen. Esta evaluación es muy subjetiva y depende siempre de la persona. Las dos características más importantes de los hábitos son que reducen el gasto energético que empleamos al hacer algo y nos vuelven más selectivos con los estímulos del entorno. Por ejemplo, cuando aprendemos a conducir, estamos pendientes de mil cosas y derrochamos un montón de energía. Sin embargo, cuando ya nos manejamos con soltura, nuestra atención solo se enfoca en las cosas importantes y el gasto energético es mucho menor.

Otra característica distintiva de los hábitos es el papel predominante de la memoria corporal. Aunque siempre hay una parte de la actividad que es guiada por la conciencia, el cuerpo adquiere gran protagonismo. La diferencia entre un hábito y una rutina radica precisamente en esto, es decir, en la rutina solo interviene la memoria corporal. Por ejemplo, mover el ratón del ordenador, parar el coche cuando el semáforo está en rojo o cerrar la puerta de casa con llave, son actividades rutinarias en las que la mente no interviene directamente.

Sin embargo, actividades como meditar diariamente, prepararse para salir, nadar en la piscina o contarle un cuento a tus hijos antes de ir a dormir, involucran a la conciencia. Las rutinas son acciones repetitivas e inmutables, mientras que los hábitos nos permiten mejorar la experiencia cada vez que los practicamos. La línea que separa el hábito de la rutina puede ser muy sutil. Por ejemplo, contarle un cuento a tus hijos antes de acostarles puede ser una aventura o convertirse en un acto mecánico e inerte.

Disponible en Trauma e Inteligencia Emocional: https://www.amazon.es/dp/8409802880

Resumen de privacidad
Javier Revuelta

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.