La esencia personal de la que procedemos solo tiene valor y utilidad cuando nos atrevemos a experimentarla. No necesitas comprender lo que significa tu naturaleza básica ni tampoco intentar conectar con quien ya eres. Lo único que necesitas hacer es vivir a partir de tus sentimientos. Todo lo que procede de la esencia es grandioso, verdadero y alegre y alberga un enorme potencial de transformación. Cuando conectamos con ella de forma intencionada, consciente y continuada, logramos sanar de cualquier dolencia. Puede llevarnos más o menos tiempo, pero sus efectos son inequívocos. El cuerpo no lo refleja siempre (sobre todo si está muy deteriorado), pero sí lo hace el alma.


Cuando estás en sintonía contigo mismo, la rumiación mental, las preocupaciones, la autocrítica destructiva y los juicios de valor que te separan de otros seres desaparecen. Además, las emociones perturba- doras que te conducen a reaccionar de forma dañina y desproporcionada se disuelven como el humo de copal. Finalmente, la energía que fluye desde tu núcleo divino alcanza el cuerpo y lo repara. Al liberarte del dolor interno, el contacto con la esencia se hace más tangible y puedes desplegar sobre la Tierra tu verdadera grandeza. Esto significa que tus sueños se hacen realidad más fácilmente. Es la dinámica que explica el maestro Jesús cuando dice: «Yo soy el camino, la verdad y la vida».


Lo que sentimos cuando nos atrevemos a vivir desde nuestra esencia es amor.


Si tuviera que definirlo diría que es el movimiento que realiza el espíritu hacia la realidad física. Los pensamientos elevados, los sentimientos de plenitud, alegría, fe, éxtasis, etc. y las certezas absolutas que nos conducen hacia la acción surgen del plano de la esencia. El amor nos mueve hacia la inocencia, la unidad, la colaboración y la alegría. La personalidad en la que te reconoces está hecha a partir de tu naturaleza amorosa.


Tu esencia es única y agrupa todos los principios superiores que has logrado integrar en tu viaje a través de la dualidad. Es un lugar lleno de belleza y el principio desde el cual emerge la vida. A medida que despliegas tus verdaderos talentos, tus creaciones se enriquecen con más energía procedente de ella. Entonces tu conexión se intensifica, se hace más clara y eso te proporciona más vitalidad y una mayor capacidad creativa. Somos amor.
El lama tibetano Tulku Lobsang afirma que la razón por la que nuestra realidad básica es amorosa es porque todos buscamos lo mismo: ser felices. ¿Hay alguien que se despierte por la mañana con la intención de sufrir un poco más que el día anterior?


Estamos viajando desde dimensiones elevadas a otras más densas y, aunque no siempre escuchemos al amor o nos dejemos llevar por él, su presencia es permanente. Está dentro y fuera de ti e irradia desde ti (desde tu esencia) y hacia ti de forma masiva y en todas direcciones.

Resumen de privacidad
Javier Revuelta

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.