Otra técnica muy efectiva es el ho´oponopono, originario de las islas Hawái. En hawaiano, esta palabra significa ‘corregir un error’ o ‘hacer lo correcto’. Es un método de gran apertura espiritual que reconoce que el universo es un holograma y que, al sanarnos a nosotros mismos, también ayudamos a sanar a otras personas.

Parte de la idea de que todos los conflictos que se manifiestan afuera son un reflejo de nuestra propia oscuridad y, por tanto, también son creación nuestra. Esto es debido a que compartimos memorias comunes que tienen un origen ancestral.

Cuando tenemos un conflicto con alguien y practicamos el ho´oponopono, ayudamos a sanar a la otra persona, al colectivo y a la propia Tierra. Este sistema es muy conocido gracias al psicólogo hawaiano Ihaleakala Hew Len, que llegó a curar a un pabellón de criminales desequilibrados sin ni siquiera verlos. Al parecer, el doctor Len, después de leer las fichas de los enfermos, miraba dentro de sí mismo y admitía los conflictos emocionales propios que habían influido en la gestación de las enfermedades que estaba tratando. Lo cierto es que, a medida que él se sanaba, también lo hacían sus pacientes.

El ho´oponopono es un sistema muy sencillo. Consiste en recitar cuatro palabras: lo siento, perdóname, te amo y gracias.

«Lo siento» indica que reconocemos el sentimiento de culpa y que nos hacemos responsables del dolor que nos está afligiendo.

Al decir «perdóname» nos dirigimos a nuestra divinidad interna, es decir, a esa parte de nuestro ser multidimensional que está en contacto con la totalidad. Es una forma de decir «yo me perdono» o «yo le pido ayuda a la fuente de amor universal (Dios) para poder perdonarme». El perdón no nos los concede algo externo a nosotros mismos, sino que es una elaboración propia. Se gesta a través del amor que emana de nuestra esencia y que forma nuestra naturaleza.

Cuando afirmamos «te amo», entregamos el dolor y nos liberamos de todas las memorias relacionadas con ese conflicto. Al mismo tiempo, liberamos a las personas involucradas directa o indirectamente en el problema.
 
Finalmente, al decir «gracias» admitimos el favor que nos concede el universo (al actuar conforme a la energía que hemos movilizado) y damos por hecho que la solución al problema que nos aflige está en camino. En el ho´oponopono el ego no alberga expectativas en relación a como se ha de resolver el conflicto. Además, el arrepentimiento va implícito en la plegaria que se expresa como una entrega a nuestra divinidad interna y una aceptación incondicional del resultado que nosotros mismos creamos a nivel espiritual.

Es un método muy poderoso, bello y efectivo y sirve para sanar cualquier conflicto vital en el que estemos involucrados (soledad, enfermedad, pobreza…). A cambio, nos exige una rendición absoluta al espíritu.

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Javier Revuelta

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