En cierta ocasión, una niña de doce años tuvo una experiencia cercana a la muerte (ECM). Cuando volvió a la vida, relató que había visto un resplandor magnífico y la misma luminosidad que han percibido otras personas con experiencias similares. Sin embargo, había algo que la perturbaba mucho: ella no tenía un hermano. Cuando su padre la escuchó, se echó a llorar. Le confesó que, en efecto, sí lo había tenido. Había muerto antes que ella y nadie le había hablado de él.

Si en esta vida exploramos en profundidad el misterio del amor, la relación que mantenemos con nuestra esencia será cada vez más intensa y continuada.

A partir de ahí, si morimos en buenas condiciones y disponemos de un anclaje de luz sólido, nuestra evolución será favorable.

Los familiares y las personas que tocaron nuestro corazón mientras vivíamos en este mundo saldrán a nuestro encuentro. Nos recibirán llenos de júbilo y nos ayudarán a familiarizarnos con nuestra nueva situación energética. También seremos asistidos por guías espirituales y podremos realizar una revisión de la vida que dejamos atrás.

Muchas de las personas que han vivido una ECM recuerdan haber hecho un repaso completo de la vida que abandonaban. Desde un punto de vista energético, esta toma de conciencia es lógica.

Al morir, el alma asciende por el canal de fuerza principal que transcurre en paralelo a la columna vertebral. Este conducto conecta los siete chakras principales, que son los órganos energéticos que utiliza el alma para experimentar en la materia. Si la muerte es saludable, el alma abandona el cuerpo por el séptimo chakra (situado en la coronilla) y se produce algo parecido a un barrido energético desde el coxis a la cabeza. Esta sacudida despeja y aclara las experiencias vitales asociadas a cada uno de los siete chakras y las trae a la luz de la conciencia.

Sea como fuere, además de revisar la vida que acabamos de dejar, se nos ofrece también la posibilidad de analizar las existencias que están transcurriendo de forma paralela. De esta forma, obtenemos una visión panorámica de nuestro viaje a través del cosmos.

En estas circunstancias, la muerte es un gran acontecimiento, pues supone soltar de forma definitiva el miedo y la ignorancia propios de la vida terrenal.

Entre otras cosas, significa que nuestro potencial creativo se puede expresar sin ningún impedimento. ¿Puedes imaginarte viviendo en completa libertad para crear todo aquello que desees?

Aquí te encuentras con numerosas dificultades, en especial con tus propias resistencias internas. Franquear estos límites sin traicionarte a ti mismo y lograr que tus deseos se hagan realidad es una de las experiencias más extraordinarias que existen. No obstante, destruir estos márgenes por completo y vivir la libertad de creación absoluta resulta igualmente fascinante.

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Javier Revuelta

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