En la mitología y en las religiones de todo el mundo, los seres que se ocupan de guiarnos hacia el otro plano reciben el nombre genérico de psicopompos. Para los egipcios era Anubis; para los griegos, Caronte, Tanatos y Keres; los mayas hablan de Balam y Ah Puch; entre los judíos y los musulmanes se menciona al ángel Azrael; para los romanos se trataba de Orcus y Mors; en la mitología nórdica tenemos a las valquirias…

Para algunas culturas como la budista o la hinduista, el momento del tránsito es una gran oportunidad de evolución. En otras, como en la tradición chamánica mexicana, la muerte es una entidad que permanece a nuestro lado mientras estamos vivos sirviéndonos como consejera.

 En Occidente, la muerte es mayoritariamente rechazada. O bien se la oculta, pues se la teme, o bien se la banaliza pensando que no es importante para la vida. Estas dos actitudes nacen de la ignorancia y del miedo. Son perjudiciales, pues no nos ayudan ni a morir en paz, ni a vivir con plenitud.

El cardiólogo español Valentín Fuster dice lo siguiente: «Vivimos en una sociedad que escamotea el problema de la muerte todo lo que puede. No comprende o no acepta que la muerte está incluida en la vida, que desde el nacimiento empezamos a morirnos un poco cada día».

A pesar de la resistencia que tenemos para aceptarla, lo cierto es que la muerte es, junto al nacimiento, el momento más relevante de la vida. Todas las tradiciones espirituales consideran primordial que seamos conscientes de su existencia dado que, sin ella, el despertar del ser humano no se puede lograr del todo. En este sentido, es crucial que desarrollemos una noción clara de lo que significa y que nos preparemos para morir.

Al margen de las implicaciones espirituales que pueda tener, su certeza es ineludible. Sabemos que algún día moriremos, pero desconocemos cuándo y cómo se producirá. Solo por estas dos razones deberíamos apreciarla como algo indispensable para la vida.

¿Cuánto tiempo empleas en reflexionar sobre la muerte?
¿Te hablaron de ella en el colegio?
¿Es un tema de conversación que puedas afrontar con sencillez y franqueza?
¿En tu centro de salud hay algún folleto que te indique lo que debes hacer en el momento de abandonar este plano?
¿Sabes cómo ayudar a un moribundo o qué hacer una vez que se ha ido?

Cuando alguien no acepta su espiritualidad y no la integra en su vida cotidiana, la muerte pasa a ser un tabú, algo sobre lo que no se habla con naturalidad. Si piensas que la única realidad que existe es la que perciben tus sentidos físicos, lo más probable es que tiendas a rechazarla o a ignorarla.

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Javier Revuelta

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