Las personas que son declaradas clínicamente muertas y regresan para contarlo viven algunos de los siguientes episodios:
1. Tienen una experiencia extracorpórea (se dan cuenta de que salen de su cuerpo) y son conscientes de haber muerto. Sienten una paz y un amor desconocidos. Al volver a la vida, es frecuente que hayan perdido el miedo a la muerte.
2. Ven una luz brillante que se encuentra al final de un túnel, un portal, un claustro o cualquier otro elemento, en función de la cultura a la que pertenecen. Esta luz es reconocida como algo propio y no como un elemento externo. Solamente entre el uno y el dos por ciento vivieron una experiencia perturbadora.
3. Se producen visiones en las que el moribundo recibe la visita de familiares o de entidades de carácter religioso (a veces acuden también animales de compañía). Estos encuentros son reconfortantes y tranquilizadores. El factor cultural es decisivo. En Estados Unidos, por ejemplo, el setenta por ciento de estas visitas son de familiares o amigos que han fallecido con anterioridad y el diez por ciento, figuras religiosas. En la India, sin embargo, los familiares y amigos representan solo el veintinueve por ciento y las imágenes religiosas, el cincuenta.
4. Pueden establecer contacto telepático con personas vivas que se encuentran a muchos kilómetros de distancia. Los vivos reciben el mensaje en sueños o en vigilia. Por ejemplo, en un caso real, una mujer recibió mientras dormía un mensaje de su hijo de veintidós años. Venía caminando hacia ella, entraba en algo parecido a una luz y le decía: «Mamá, estoy muerto, pero no te preocupes porque me encuentro muy bien». Al día siguiente, la mujer se despertó muy turbada y se enteró de que su hijo había fallecido ahogado la noche anterior.
5. En el instante anterior a la muerte se produce un intervalo de lucidez. El moribundo reconoce a sus seres queridos y se despide de ellos. Esto se produce incluso con personas que padecen enfermedades como el alzhéimer, en las que la capacidad de comunicarse con el mundo ya no existe.
6. Hacen una revisión completa de la vida que dejan atrás. Como si fuera una película rápida en la que aparecen los momentos más importantes, los aprendizajes logrados y las cosas que quedan pendientes.
7. Se producen grandes cambios en sus vidas. Se vuelven más altruistas y son más conscientes de que tienen una misión específica. Pierden el miedo a morir y sienten una gran nostalgia por lo vivido. No se producen suicidios. En ocasiones desarrollan una elevada percepción sensorial y con frecuencias se divorcian de sus parejas.





