En la Universidad de Southampton se realizó un estudio concertado con quince hospitales del UK, USA y Austria. La investigación duró cuatro años y se analizaron los casos de dos mil sesenta pacientes que sufrieron ataques cardiacos. De los trescientos treinta que sobrevivieron, ciento cuarenta declararon haber experimentado algún tipo de conciencia mientras eran reanimados. El trece por ciento confirmaron haberse sentido separados del cuerpo y varios de ellos dijeron haber oído o visto al personal médico que los reanimaba. Lo sorprendente es que sus relatos coincidían de forma rigurosa con lo que había sucedido en el quirófano.

En este estudio quedó demostrado que la conciencia sobrevive al cerebro. Cuando el corazón se detiene, pasados veinte o treinta segundos el cerebro deja de funcionar con normalidad y revela un electroencefalograma plano (se pierden los reflejos corporales, no hay respiración…). Sin embargo, las paradas cardiacas registradas llegaron a durar hasta seis minutos. ¿Cómo es posible que los pacientes recordaran lo que les había sucedido?

El director del estudio fue el doctor norteamericano Sam Parnia. A su juicio, estas memorias habrían sido más numerosas si los pacientes no hubieran estado sedados bajo el efecto de los fármacos.

El psiquiatra norteamericano Raymond Moody ha examinado numerosos casos de enfermos terminales que han regresado a la vida. Afirma que muchas personas dijeron sentirse muy vivas, aun cuando los médicos las habían declarado clínicamente muertas. Después de cincuenta años de investigación, este médico no alberga ninguna duda: «La vida continúa después de la muerte».

El cardiólogo holandés Pim Van Lommel ha dedicado treinta años de su vida al estudio de las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Este científico analizó a trescientos treinta y cuatro pacientes que fueron reanimados con éxito en diez hospitales de Holanda. El dieciocho por ciento recordaban una ECM. De acuerdo con las palabras del doctor:
 
«Hemos llegado a la conclusión de que, en el momento de la muerte clínica, la conciencia continúa experimentando en otras dimensiones. La muerte es solo el final de nuestros aspectos físicos».
 
Los estudios sobre las ECM en personas que sobrevivieron a paros cardiacos revelan que ningún modelo científico de carácter fisiológico o psicológico es capaz de explicar lo que se vive en el momento de la transición.

En otras palabras, no son alucinaciones, ni ilusiones, ni percepciones erróneas de la mente producidas por las drogas o por fallos cerebrales. Son experiencias muy reales y, por tanto, no pueden ser ignoradas por la ciencia. También se ha comprobado que el ochenta por ciento de las personas que mueren de forma consciente viven una ECM, es decir, antes de morir dan testimonio de que, al otro lado del velo, la vida continúa.

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Javier Revuelta

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