El ser luminoso es la parte de la personalidad que está en contacto con nuestra esencia personal y se deja guiar por ella.
Somos amor y estamos llenos de vitalidad. La mayor parte del tiempo, sin embargo, reprimimos la energía que procede de nuestra esencia por miedo a ser rechazados. Esto significa que llega hasta nosotros, pero de forma distorsionada.
Esta deformación se refleja en los sistemas de defensa que utilizamos para evitar desarrollar nuestro propio esplendor. Entonces, desconfiamos, nos encerramos en nosotros mismos, huimos de los problemas, nos quejamos, aparentamos ser perfectos, rechazamos a los demás antes de que nos rechacen a nosotros, intentamos someterlos, negamos los sentimientos…
En el fondo, lo que más nos asusta es descubrir quiénes somos y mostrárselo al mundo. Tenemos miedo a que nuestra autenticidad se malogre bajo la lluvia pertinaz de las críticas o los reproches ajenos: ¿quién te has creído que eres?, ¿A dónde imaginas que vas a llegar?, ¿Dejarás ya de soñar con tonterías?…
Sin embargo, no es posible fracasar por ser. Puedes cometer errores al tratar de hacer algo, pero no al ser. La esencia nunca puede naufragar. Si te dejas guiar por ella y perseveras, el éxito está asegurado. Puedes tardar más o menos tiempo en lograr que un deseo se materialice, pero, si eres honesto y sigues los dictados de tu corazón, terminarás consiguiéndolo.
Mi propuesta es que seas curioso, inocente, original, alegre… Nunca dejes que nadie nuble tus sueños y aspira siempre a lo más alto.
Puedes intentarlo ahora: cierra los ojos, respira y conecta con tu esencia. Deja que el cuerpo te guíe. Piensa en una relación o en un proyecto en el que estés involucrado. Reconoce los temores, las contradicciones o cualquier otra sensación que te incomode y pregúntate: ¿qué haría el amor en este caso?
Después escucha la respuesta que te da tu corazón y síguela.





