La formación debería extenderse al resto de la sociedad. Es muy importante que el suicidio deje de estar estigmatizado y que la gente pueda hablar sobre el tema sin sentirse rechazada.
Uno de los motivos por los que las personas se quitan la vida es porque piensan que la muerte es un desenlace definitivo. Creen que al morir todos sus problemas se van a terminar y no se dan cuenta de las consecuencias de un acto de esta naturaleza.
El suicidio es una de las principales causas de muerte en nuestra sociedad. Solo por esta razón deberíamos abordarlo sin prejuicios y con sentido de responsabilidad.
Desde una perspectiva espiritual, el motivo principal por el que una persona se suicida es porque el alma decide renunciar a las adversidades que ha elegido afrontar en su encarnación. En este caso, arrastra mucha culpa y remordimientos. Por un lado, se da cuenta de que ha sido un acto de cobardía y, por otro, siente la huella de dolor que ha dejado en el alma de sus familiares y seres queridos.
El lama tibetano Sogyal Rimponche opina que en estas circunstancias la persona muere llena de ira, impotencia, odio o con un sentimiento muy intenso de haber sido abandonada o herida. Entonces puede quedarse atrapada en el proceso de la muerte y padecer una experiencia de dolor muy intensa y prolongada.
Si la persona decide quitarse la vida para librarse del sufrimiento que le causa alguna enfermedad terminal, lo más probable es que no arrastre culpa y se sienta liberada. De todas formas, la eutanasia no garantiza un renacimiento favorable, pues este depende siempre de cómo muramos y del nivel de conciencia que hayamos logrado en nuestra vida.
También puede suceder que el suicida provoque la muerte de otras personas (por ejemplo, en un acto terrorista). En este caso, el alma vivirá una situación muy comprometida. Aunque lo haya hecho bajo la superstición de entrar en el cielo, enseguida se dará cuenta del dolor que ha causado. Al sentir la culpa y aflorar su propia negatividad, se moverá hacia un bajo astral y creará su propio infierno.
Algo parecido le puede suceder a la persona que se quita la vida por una causa que considera justa (quemarse a lo bonzo, hundirse con el barco para evitar que un secreto militar caiga en manos enemigas, morir por huelga de hambre…). Si es un acto de rebeldía y está ocultando su propio dolor no reconocido, la muerte puede traerle sorpresas desagradables.
Sacrificarse por un ideal de salvación colectivo solo puede acarrear consecuencias positivas si se realiza desde el amor incondicional. Esto es algo que únicamente las almas con un grado de evolución muy elevado pueden realizar.
Finalmente, puede suceder que alguien se quite la vida para salvar a un ser querido. En este caso no hay culpa ni remordimientos y es más probable que el alma tenga un renacimiento beneficioso.





