Cuenta la tradición que unos científicos cogieron a 5 monos y los metieron en una jaula. En el medio situaron una escalera con un racimo de plátanos en lo alto. Cuando uno de los monos se subía a la escalera y cogía un plátano, el resto era rociado con agua helada. Al cabo de unas semanas, cada vez que un mono se subía a buscar un plátano, los otros le propinaban una paliza. De esta forma, evitaban la desagradable experiencia de la ducha fría. Al final, ninguno se atrevía a subir por la escalera.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos. Nada más ver los plátanos, el novato intentó cogerlos, pero recibió una tunda formidable. Posteriormente sustituyeron a otro y sucedió lo mismo. Después de cambiar a todos los monos, los investigadores se dieron cuenta de que, aun a pesar de que ya no eran rociados con agua helada (no había represalias), ninguno de ellos se atrevía a subir por la escalera para comerse los suculentos plátanos.
 
El campo de energía que nos rodea (el astral) es el lugar en el que se dan las condiciones previas para que cualquier idea se materialice en la realidad física. La publicidad o la propaganda, por ejemplo, funcionan gracias a la existencia de este campo de energía. La probabilidad de que compres un producto o creas en una idea aumenta a medida que más personas ven el anuncio o escuchan el mensaje. Lo mismo sucede con los lugares emblemáticos a los que acude el turismo de masas. Tienen una fuerza gravitatoria muy grande pues son sitios que visita mucha gente.

Todo lo que piensas y todo lo que sientes se proyecta en el nivel astral. Cuando muchas personas piensan y sienten lo mismo, crean una masa crítica y la energía comienza a descender hacia los niveles más densos. Es un proceso natural. La energía se traslada de las frecuencias altas a las bajas mediante resonancia simpática e inducción armónica. El primer nivel al que llega es el mental, luego viene el emocional y finalmente el físico. Este es el principio que explica el nacimiento de un nuevo sistema de creencias o de un movimiento social. Al principio, la gente habla de un tema, más tarde se legitima un sentimiento colectivo y finalmente las personas pasan a la acción.

Los grandes logros que hemos ido sumando a lo largo de la historia (la abolición de la esclavitud, el sufragio femenino, el final del apartheid, el derecho a ser homosexual, el interés por el medio ambiente…) están marcados por un punto de inflexión. Es un momento en el que la energía que hay en la dimensión astral se precipita de forma masiva sobre la realidad física. A partir de aquí, el nuevo paradigma que se ha estado gestando a nivel etérico se interioriza y la gente comienza a funcionar desde él sin cuestionarlo. En la actualidad, yo diría que estamos cerca de crear esta inflexión en relación a la necesidad de armonizarnos con la Tierra.

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Javier Revuelta

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