«Dar la mano, suave como un beso, significa empezar las edades y las épocas» (Pueblos nativos de Guatemala).

Desde una perspectiva energética, el amor es una pulsión de fuerza de alto poder vibratorio. Se mueve hacia ti desde el plano de la esencia y lo hace a nivel infinitesimal y astronómico. Esto significa que te afecta desde dentro y desde fuera del cuerpo.

Es como un lienzo que conecta y dinamiza todo el universo. No es posible evitarlo, pues estamos hechos de él. A veces tenemos la sensación de que nos llega desde fuera, pero en realidad somos nosotros mismos los que lo creamos y experimentamos.

Obsérvate desde el cuerpo y accede al poder de tu presencia. De esta forma, el sentimiento de que eres el legítimo portador del amor incondicional se verá fortalecido y, con el tiempo, será inequívoco.

Si deseas amar, necesitas dos ingredientes: conciencia y energía.

Para cultivar la primera, interrógate por tu naturaleza.

Plantéate las siguientes preguntas:

¿Estoy hecho de amor?

¿Soy amor?

¿Cuál es mi verdadera esencia?

Hazlo de forma sistemática y luego date la oportunidad de experimentar la respuesta a través de tu cuerpo.

El amor es nuestra naturaleza básica.

Necesitamos ser conscientes de ello, pero, para vivirlo plenamente, también precisamos energía, que es el segundo ingrediente.

Sin energía, la conciencia de amar y de ser amados se confunde entre los muchos pensamientos que gravitan en el astral colectivo y la experiencia del amor se desvirtúa.

Para disponer de energía es necesario dejar que el cuerpo se abra. Si lo haces, comprobarás que fluye una energía muy sutil por sus canales internos.

Para que estos estén despejados debes cuidar tu alimentación, descansar bien, depurar tu organismo, tomar el sol y el aire y hacer ejercicio físico.

Algunas prácticas como el yoga, el taichí, el chi kung, el lu jong, el pranayama o el masaje son muy útiles para abrir el cuerpo y permitir que la energía del amor fluya por él.

Siempre que experimentamos salud (y amor) en el nivel físico es gracias a que la energía circula sin trabas.

La práctica del amor exige:

  1. Conciencia (somos amor y tenemos el derecho de ser amados).
  2. Energía (experimentar el amor como un hecho físico, desde el cuerpo).
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Javier Revuelta

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