PRIMERA
El universo es como un gran engranaje y todo lo que sucede en la naturaleza está regulado por leyes generales.

Cualquier forma, animada o inanimada, evoluciona a través de ciclos (el clima, las fases de la luna, los biorritmos, las mareas, la reproducción, la actividad solar…).

Estos ciclos actúan en distintas escalas espacio-temporales. Los geológicos, por ejemplo, duran millones de años y afectan a extensiones muy amplias o incluso a la Tierra en su conjunto. Sin embargo, el tiempo que tarda un electrón en completar su ciclo de traslación alrededor del núcleo de un áto- mo es muy pequeño y el espacio que recorre es infinitesimal.

Lo que resulta curioso de estos modelos repetitivos es que todos ellos están relacionados entre sí, es decir, o bien se insertan en ciclos cada vez más grandes, o contienen ciclos cada vez más pequeños. La vida se expresa periódicamente a través de acontecimientos sucesivos, pero todos ellos forman parte de un mecanismo único que no parece tener ni principio ni fin.

SEGUNDA
La vida se origina a partir de estructuras muy simples y evoluciona de acuerdo con leyes y patrones matemáticos (la espiral logarítmica y la proporción aurea).
Toda forma de vida comienza con una esfera. A partir de ella y a medida que la conciencia interacciona con la energía, se van creando formas geométricas cada vez más complejas. Es como si se tratase de un juego de malabares en el que no cesan de aparecer nuevas y sorprendentes figuras.

Diseños como el cubo, el hexágono, el octaedro, etc. actúan como verdaderos códigos ocultos de un lenguaje que sugiere una relación íntima entre el espíritu y la materia.

Estos arquetipos contienen un potencial de evolución. En la mitosis celular, por ejemplo, esta dinámica es muy evidente. Las células, al dividirse, crean figuras geométricas, muchas de las cuales están presentes en todas las culturas del mundo.

Este entramado vital sugiere la existencia de un principio dinámico o de una red de conciencia encargada de regular todos los procesos creativos, algo parecido a una enorme tela de araña en la que cada par- te está relacionada con el todo. En física cuántica, este fenómeno se conoce con el nombre de holomovimiento.

Si todo lo que existe está interconectado, con independencia del tiempo y del espacio, nada de lo que sucede en la vida es producto del azar. Cualquier suceso afecta a todo y es regulado por esa totalidad. De ahí que los pensamientos, las palabras y los estados de ánimo sean el germen de nuestras experiencias futuras. Al hilo de estas reflexiones, podríamos decir que Dios está en el punto de mira de la ciencia.

El nuevo paradigma científico está disolviendo las fronteras entre el espíritu y la materia y nos invita a considerar que la vida es una creación intencionada y orquestada por la conciencia

Resumen de privacidad
Javier Revuelta

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.