Morir equivale a cambiar de plano vibratorio. Es un salto muy notable, pues abandonamos la realidad física y comenzamos a vivir en otro lugar. La muerte es el final de la vida, pero no es el desenlace definitivo de la existencia.
El escritor español Antonio Gala tuvo una experiencia cercana a la muerte y dijo lo siguiente:
«Ahora sé que no hay un vacío. Hay un salto, pero no es desagradable. Este baile continúa en una forma desconocida para nosotros».
La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross pasó veintiocho años de su vida ayudando a morir a otras personas. Después de una rigurosa investigación, reveló lo siguiente:
«La muerte es solo un paso más hacia una forma de vida en otra frecuencia. La experiencia de la muerte es casi idéntica a la del nacimiento. Es un renacimiento a otra existencia que puede ser probada de manera muy sencilla».
En el año 1983, en la costa de California, el buzo profesional David Benet y sus compañeros de tripulación se enfrentaron a una tormenta con olas de más de ocho metros de altura. David fue sorprendido por una de ellas y su cuerpo se vio arrastrado hacia las profundidades del océano. Luchó con todas sus fuerzas para salir a flote, pero sus intentos fueron baldíos. Al cabo de unos minutos, expulsó su última reserva de aire, sus pulmones de llenaron de agua y pereció ahogado. Perdió por completo la percepción de su cuerpo y comenzó a vislumbrar millones de fragmentos de luz de todos los colores. Al parecer bailaban y se arremolinaban formando un todo infinito de gran belleza. Tal y como él mismo relata, a medida que se fue moviendo hacia la luz, sintió una paz acogedora y un vínculo mucho más profundo que cualquier otro que hubiera establecido en la Tierra. En un momento dado, los fragmentos de luz comenzaron a hablar y le dijeron: «No es tu momento, debes regresar, tienes un objetivo».
Entonces sucedió algo increíble. Dos enormes olas lo golpearon contra el casco del barco, el agua del mar salió de sus pulmones y David fue conducido de nuevo hasta la superficie. Cuando sus compañeros lo rescataron, no daban crédito a lo ocurrido: había permanecido dieciséis minutos bajo el agua.
En la actualidad hay muchas investigaciones científicas que afirman que hay vida después de la muerte. Las evidencias son tan numerosas que se podría afirmar que es un hecho demostrado.





