• Negamos nuestra esencia amorosa (nuestra espiritualidad) y nos olvidamos de quienes somos.


• Disfrutamos vertiendo nuestra negatividad sobre los demás. Hacemos daño intencionadamente y nos nutrimos del placer negativo. Vivimos llenos de ansiedad, es decir, nunca tenemos bastante. Somos capaces de destruir a otros seres o a nosotros mismos de manera consciente e intencionada.


• Conocemos el dolor emocional y psíquico pero no tenemos ninguna intención de experimentarlos.


• Somos caprichosos, violentos, impacientes, orgullosos y crueles. Solo deseamos hacer lo que nos place. Nunca tenemos en cuenta a los demás, es decir, nos ocupamos exclusivamente de nosotros mismos.


• Siempre estamos a la defensiva (o al ataque) y justificamos cualquier cosa con tal de protegernos del peligro en el que imaginamos vivir.


• Somos honestos. Declaramos nuestra hostilidad de forma franca y abierta.


• Presentamos una gran resistencia a unirnos a los demás. Nos sentimos superiores a otros seres. Buscamos el poder y despreciamos la verdad. Destruimos todo lo que no podemos dominar o que no se asemeja a nosotros y no somos capaces de crear nada nuevo.

Resumen de privacidad
Javier Revuelta

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.